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Se llevó a cabo en el Compejo Uruguay Celeste un torneo amistoso sub-13 para visualización de futbolistas de la próxima sub-15.
AUF y ONFI reunieron a futbolistas sub-13 de Salto, Tacuarembó, Trinidad y la Liga Interbalnearia durante tres jornadas de competencia, formación y convivencia. La actividad permitió comenzar a conocer y acompañar a una generación que en breve podrá incorporarse al proceso de Selecciones Juveniles.
Para muchos fue la primera vez. Atravesar las puertas del Complejo Celeste, estar donde entrenan las Selecciones Nacionales y pisar una cancha en un lugar cargado de historia. Una experiencia que, con apenas 12 y 13 años, seguramente quedará guardada para siempre.
Desde el viernes y hasta el domingo, la Asociación Uruguaya de Fútbol y la Organización Nacional de Fútbol Infantil llevaron adelante un festival masculino sub-13 que reunió a ocho equipos de cuatro ligas de ONFI: Salto, Tacuarembó, Trinidad e Interbalnearia.
A lo largo del fin de semana, las delegaciones participaron en una intensa programación de encuentros. Pero el objetivo fue más amplio que disputar partidos: la iniciativa buscó acercar el fútbol infantil al camino de las Selecciones Nacionales y comenzar a visualizar a sus futbolistas desde edades más tempranas.
Ese conocimiento anticipado permitirá seguir su evolución y acompañar sus procesos para que, cuando alcancen la edad de incorporarse a la Selección sub-15 (la primera que tiene competencias a nivel Selección), ya exista un recorrido previo y una mirada más completa sobre cada generación.
Una experiencia en la casa de la Selección
El festival se desarrolló íntegramente en el Complejo Celeste. Para los jóvenes futbolistas, la posibilidad de vivir tres días en la casa de las selecciones nacionales agregó una dimensión especial a la actividad.
No fue solamente llegar, jugar e irse. Hubo tiempo para competir, convivir con compañeros y rivales de distintos puntos del país y conocer desde adentro el lugar que representa el sueño de vestir la camiseta de Uruguay.
Los partidos se disputaron en el nuevo campo de césped sintético del Complejo. Su red lumínica permitió extender la programación hasta después de la caída del sol, aprovechar mejor cada jornada y ofrecerles a los participantes condiciones adecuadas para el desarrollo de todos los encuentros.
Bajo las luces, el cierre de cada día dejó una de las imágenes más significativas del festival: niños provenientes de diferentes regiones del país jugando en el mismo escenario en el que se construye diariamente el futuro de la Celeste.
Competencia y formación
La propuesta también incorporó instancias formativas para los cuerpos técnicos. Además de la observación de campo, se realizaron talleres sobre las cualidades físicas que deben desarrollarse entre los 6 y los 13 años y sobre los procesos de planificación y las metodologías de trabajo en el fútbol infantil.
De esta manera, el encuentro integró competencia, capacitación y convivencia dentro de una misma experiencia. Una mirada conjunta sobre el desarrollo del futbolista que reconoce el trabajo de las ligas, los clubes, los entrenadores y las familias durante las primeras etapas de su formación.
La actividad reafirmó, además, el valor de la cooperación entre la AUF y ONFI para acercar el fútbol de todo el país al proceso de Selecciones Nacionales.
El camino hacia la Celeste empieza en cada cancha del país, en cada liga infantil y en cada niño que sueña con representar a Uruguay. Este festival permitió empezar a conocerlos, recibirlos en el Complejo y hacer que ese sueño se sintiera un poco más cerca.