| Desde su creación,
The Uruguay Association Football League, mantenía
como su propósito fundamental “. . . .
dirigir y fomentar en toda la República el deporte
llamado “Football Association” como ejercicio
físico, recreativo, educativo e higiénico
. . .”.
Creada por instituciones y hombres que participaban,
desarrollaban en la práctica la ideología
de la sociedad del 900, con la cual nacían,
buscaban a través del propio desarrollo de
la actividad deportiva un claro fin social: “una
sociedad sana precisa mentes sanas en cuerpos sanos”.
A través del deporte, en el caso que nos ocupa
el del “Football Association”, lograr
que todos los sectores de la sociedad uruguaya fueran
educados en la interrelación social, compartieran
un espacio y un tiempo de esparcimiento, el ocio creador,
en contacto con la naturaleza y práctica, que
permitía un mejoramiento físico y consecuentemente
“higiénico” de los mas amplios
sectores, apartándolos de las enfermedades
y de los estragos de las lacras sociales (alcoholismo,
drogadicción, etc.).
Este objetivo, que se incrementó vertiginosamente
en su potencialidad con el desarrollo del fútbol,
verdadera eclosión en Montevideo, como ya se
viera, permitió con la irrupción masiva
de clubes y “futbollers” de todos los
sectores sociales, por un lado la “nacionalización”
del nombre “Liga Uruguaya de Football”,
la creación de nuevas divisionales para implementar
deportivamente la irrupción de nuevas y nuevas
instituciones “nacidas para ser campeonas”
todas; y el desarrollo de los medios para difundir
el fútbol a escala nacional. Así en
el término de tres años, se crea la
Segunda División, la Tercera División
y la Tercera División Extra y se envían
clubes montevideanos a todos los rincones del país
que así lo soliciten, difundiendo a la vez
reglamentos y Leyes de Juego.
En particular, se atiende a la juventud, la que busca
su participación directa en el deporte. Ya
sea integrándose directamente a los planteles
de los clubes de “grandes”, basados en
excepcionales condiciones técnicas demostradas
en las tenidas de barrio o actuando fortuitamente
en prácticas o amistosos como “suplentes”
que, ante ausencias imprevistas buscaban su instante
de inmortalidad; o bien con la irrupción de
los cuadros de botijas que, remedaban a sus ídolos
del barrio.
Así, el 29 de Julio de 1908, se le informa
por nota al Presidente de la Liga, Don Héctor
Rivadavia Gómez (el creador de la CSF) la constitución
de la División Menores a traves de la “afiliación
de veintiún teams, a saber: Albion A y B, Artigas,
Central, Colón, Esipión, Artes y Oficios,
French, Iguazú, Intrépido, Montevideo,
Nacional A y B, Peñarol, Quilmes, River Plate
A y B, Tacuarí, Universal A y B y Wanderers”.
Se detalla la forma de disputa del campeonato, los
premios, los delegados y la integración la
Comisión de Neutrales, y una especial indicación
a los árbitros a ser designados en cuanto a
que contemplen la naturaleza de los jugadores de la
división, exhortándoles a mantener un
carácter educativo y formador con los jugadores
participantes.
Este camino, iniciado por la Asociación Uruguaya
de Fútbol en la temporada de 1908, se continúa
organizando hasta la actualidad, los torneos de los
planteles de los clubes, divididos de acuerdo a la
idiosincrasia popular uruguaya en los históricos
“juveniles, menores y cebollitas” con
las sucesivas creaciones de la División Tercera,
Cuarta y posteriormente Quinta, Sexta y Séptima,
de las Ligas Profesionales de Primera y Segunda División
o con su denominación actual Sub 20, Sub 17,
Sub 15 y Sub 14
Esta verdadera vocación de la Asociación
Uruguaya de Fútbol, característica definitoria
de la misma, por los “juveniles”, se resalta
particularmente, si se tiene en cuenta por ejemplo
que recién se comienza la actividad deportiva
con jóvenes en el Uruguay en 1909 con la llegada
al país de instructores de la Asociación
Cristiana de Jóvenes de Estados Unidos, que
la actividad deportiva recibe impulso estatal con
la creación de la Comisión Nacional
de Educación Física recién en
1911, desarrollándose y profundizándose
como realidad nacional en la década del 20
con la creación de las Plazas de Deportes (innovación
para América Latina) y con la creación
de Liceos en todas las capitales departamentales del
país, incluyéndose como asignatura “Ejercicios
físicos” o “Gimnasia” en
los programas anuales de Enseñanza Secundaria.
Si bien estas medidas político-sociales cuyo
objetivo buscaba promover la salud física y
mental del pueblo uruguayo, contribuyeron enormemente
al desarrollo de la actividad deportiva, y por ende
la del propio fútbol, no se puede negar el
papel protagónico, verdaderamente innovador
y precursor a nivel incluso latinoamericano del interés
de la Asociación Uruguaya de Fútbol
y de los clubes que la integran en propiciar, mantener
y desarrollar permanentemente la actividad en Divisiones
Juveniles, tanto a nivel local como internacional.
En 1948, pese a las dificultades internas, generadas
por la huelga de jugadores profesionales y las consecuentes
dificultades gremiales para la integración
de la selección se concurre a Chile en apoyo
del Primer Torneo Juvenil Sudamericano, genial creación
del visionario dirigente chileno Luis Valenzuela,
manteniendo desde esta primer ocasión una constante
ética de los seleccionados juveniles uruguayos:
los integrantes de la selección pertenecen
verdaderamente a planteles juveniles de las instituciones,
o cumplen en la actualidad, estrictamente, los límites
de edad establecidos para cada competición
de FIFA.
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